Nuestro impacto en datos: El trabajo colaborativo como dinamizador de economías rurales sostenibles.

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Nuestro impacto en datos: El trabajo colaborativo como dinamizador de economías rurales sostenibles.

Con el propósito de compartir nuestros aprendizajes en estos 5 años de trabajo continuamos analizando “Nuestro impacto en datos”. En la pasada entrega analizamos cómo el enfoque de trabajo colaborativo y el aprender haciendo, característico de las Escuelas Rurales Alternativas (ERA), ha permitido construir confianza entre comunidades campesinas, reincorporados, e instituciones públicas y privadas, en algunos de los territorios más afectados por décadas de conflicto armado en Colombia. Esta vez nuestra reflexión se enfoca en cómo, sobre el terreno abonado por esa confianza tejida en la colaboración, florecen proyectos productivos y comerciales viables que contribuyen a impulsar el desarrollo sostenible de los territorios rurales. 

Trabajando en 27 municipios colombianos con 4,902 personas, entre campesinos, firmantes de paz, migrantes venezolanos y familias que han dejado atrás los cultivos de coca, hemos aprendido que el principal activo que tiene el campo colombiano es su gente. Al trabajar con las comunidades como socias, cualificando sus organizaciones y capacidad de trabajo, ellas mismas identifican los recursos con los que cuentan y las oportunidades para articularlos en redes de colaboración que atraen a nuevos aliados, para contribuir en conjunto al desarrollo de sus territorios. Así, los proyectos que apoyamos han apalancando USD $5,659,066 con una inversión de USD $1,012,008, creando 2,802 empleos, logrando acuerdos comerciales por $11,5 millones de dólares y $888.000 en ingresos y ahorros para las organizaciones de las comunidades en los últimos 3 años. Sin embargo, el principal éxito de este enfoque ha sido su capacidad para sembrar prácticas productivas y comerciales colaborativas sostenibles que generan valor social más allá de lo que se puede monetizar. Por eso el 98% de los reincorporados que participan en las ERA y el 96% de los campesinos consideran que los proyectos colaborativos en los que están involucrados han sido importantes o muy importantes para sus regiones. Por su parte el 70% de los reincorporados manifiestan que lo que más los motiva a mantenerse en el proceso de paz es contribuir al cambio social de sus regiones.
 

De la mano de la generación de ingresos a partir de los proyectos productivos, este trabajo contribuye a mejorar la calidad de vida de las personas asociadas, así como a dinamizar las economías regionales de forma sostenible. Las huertas comunitarias o caseras contribuyen a la seguridad alimentaria asegurando el acceso a los alimentos; el mejoramiento de las prácticas productivas y el aprovechamiento de subproductos ayuda a la preservación del medio ambiente al tiempo que reduce costos; y en conjunto el tejido productivo, comercial y organizacional promueven mejores condiciones para el bienestar social de las comunidades campesinas.

Enfoque local y comunitario potenciando los efectos en red:

Priorizar con cada comunidad las intervenciones estratégicas, fortaleciendo los emprendimientos colectivos que permiten catalizar el desarrollo territorial ha sido, en nuestra experiencia, una forma efectiva de optimizar la inversión de los limitados recursos públicos y de cooperación. Trabajando con lo que está disponible, confiamos en el poder de las alianzas y somos testigos del surgimiento de una estructura eficiente de trabajo en red que crea economías de escala y reduce el riesgo atrayendo la inversión privada.

Un ejemplo emblemático de cómo intervenciones orientadas a catalizar procesos colaborativos dinamizan las economías regionales es el de la ERA de Tuluá, en la que participa la asociación campesina ASOPROVENUS y la cooperativa de reincorporados COOMULNES. En la vereda Venus de este municipio, y en alianza con la Gobernación del Valle, la Alcaldía de Tuluá, la Misión de Verificación de la ONU en Colombia y el PNUD, apoyamos la construcción de un centro de acopio, la instalación de una guardiola que mejoró la calidad del café secado, así como la implementación un centro de calidad y de catación para la evaluación  del grano. Esto permitió que Venus se convirtiera en una alternativa de comercialización para las otras veredas cercanas de la zona rural de Tuluá, reduciendo los costos de transporte hasta en un 90% para los productores locales, quienes además venden su café a un precio más alto gracias a la Alianza Comercial Colaborativa con la multinacional Illy Café. Además, al completar la cadena de producción cafetera, la cooperativa creó la marca Café Venus, que ahora comercializan localmente.  

El impacto regional de esta iniciativa se amplió en el 2020 con la creación de la ERA en el municipio vecino de Sevilla, que reunió reincorporados y campesinos en proyectos agropecuarios. El fortalecimiento de la cooperativa COOMULNES incentivó a los reincorporados de Sevilla a vincularse a ella, ampliando su capacidad de producción y comercialización agrícola. En la ERA de Sevilla, el 100% de los participantes pertenece a una cooperativa, mientras que en la ERA de Tuluá la vinculación a una cooperativa pasó del 93% en el 2018, al 100% en el 2020 entre los reincorporados. 

En este orden de ideas nos parece importante apoyar el fortalecimiento asociativo bajo la figura de cooperativas, corporaciones y asociaciones, porque impulsa dinámicas económicas colectivas, fomentando así el rol de las organizaciones como instrumento de bienestar social mediante la generación de ingresos, la integración con nuevas redes de apoyo y comercialización, y el fortalecimiento del tejido social que las respalda. PASO brinda acompañamiento para el fortalecimiento legal, administrativo y social de estas organizaciones. 

Los resultados de la encuesta de percepción y satisfacción de las ERA a nivel nacional indican que el 83% de los participantes en proceso de reincorporación pertenece a una cooperativa y el 98% de ellos considera importante o muy importante el trabajo de su cooperativa en el proceso de reincorporación económica. Por otra parte, entre el 2019 y el 2020 la participación de los miembros de la comunidad en las cooperativas aumentó del 38% al 67%. Esta misma encuesta muestra que se han logrado altos niveles de conocimiento entre los asociados sobre el manejo económico, el cumplimiento de los objetivos y el cumplimiento de actividades de las cooperativas (63%, 71% y 60% respectivamente). 

Cualificación del trabajo rural

El componente formativo ha sido transversal a la implementación de todos los proyectos, ya que es allí donde se articulan los saberes locales y tradicionales con el saber científico-técnico para que las economías rurales sean más prósperas y se integren a otras realidades económicas, como los mercados internacionales. Bajo este enfoque, PASO Colombia moviliza 5 saberes que en conjunto fortalecen las economías campesinas: 

  • Saber producir
  • Saber organizar
  • Saber comercializar
  • Saber financiar
  • Saber conservar

Las Escuelas Rurales Alternativas (ERA) funcionan como aulas vivas en el trabajo cotidiano con los participantes. En lugar de un pensum predefinido el conocimiento se articula alrededor del acompañamiento técnico permanente a los proyectos productivos que se desarrollan en cada territorio, profundizando los conocimientos requeridos para la sostenibilidad de cada proyecto en específico. Este acompañamiento técnico está orientado a promover una óptima organización de las fincas, el aprovechamiento de residuos, desechos y subproductos, la fabricación y utilización de abonos y alimentos para animales con materias primas locales, la semiestabulación para complementar la alimentación de algunos animales, la adopción de nuevas tecnologías y de prácticas ambientalmente sostenibles, la incursión en procesos de transformación de materias primas, la creación de huertas caseras o comunitarias para la seguridad alimentaria, entre otras actividades. Este acompañamiento incluye también la cualificación y creación de redes de comercialización, tema que será tratado a profundidad en una siguiente entrega de Nuestro Impacto en Datos.

Con este enfoque pedagógico y productivo desarrollado mediante la metodología aprender haciendo el 77% de los participantes califican la asistencia técnica recibida en las ERA como buena o excelente. Este mismo enfoque fue usado en el caso del Plan de Contingencia en Apoyo a Familias Erradicadoras de Coca, financiado por el Fondo Multidonante de las Naciones Unidas para el Sostenimiento de la Paz en Colombia y diseñado e implementado por PASO Colombia en coordinación con la Consejería Presidencial para la Estabilización y la Consolidación. El 86% de los participantes en este proyecto manifestaron que continuarán con las prácticas aprendidas para el mejoramiento de suelos y la producción de fertilizantes orgánicos, el 91% seguirá implementando los métodos aprendidos para el aprovechamiento de los desechos orgánicos y el 56% producirá alimentos para sus animales a partir de material vegetal y otros productos de su finca gracias a lo aprendido en el proyecto.

Aumento de productividad y reducción de costos: 

El enfoque de trabajo en red con las comunidades como socias principales, cualificando su capacidad de trabajo y colaboración, mejorando sus prácticas productivas, fortaleciendo infraestructuras colectivas, creando cadenas de valor y nuevos mercados, se ha mostrado efectivo para mejorar la productividad y reducir los costos de estos emprendimientos rurales de una forma social y ambientalmente sostenible. 

Un buen ejemplo es el caso de la ERA de Fonseca en la Guajira. Allí, la adopción de prácticas productivas más eficientes para la producción de huevos, la selección de la especie Isa Brown adecuada para las condiciones de la zona, el sistema de pastoreo combinando el uso de subproductos locales para complementar la alimentación de las gallinas, permitieron un escalamiento de la producción reduciendo sus costos y aumentando las ventas a precios mucho más cómodos para las comunidades vecinas. Incluso, durante la crisis provocada por la pandemia del COVID, en la que el precio del huevo en la zona subió de $10.000 a $20.000 la docena, la ERA de Fonseca mantuvo su producción y se ajustó a un precio de $9.000 para la venta local, lo cual estrechó los lazos de solidaridad con las comunidades que acogieron en su territorio a este grupo de firmantes de la paz. También se abrió un almacén agropecuario en el cual se venden productos agrícolas de las cooperativas de reincorporados que participan en la ERA de Fonseca, beneficiando especialmente a la comunidad vecina de Conejo con la reducción en los costos de transporte y ofreciendo precios justos a los compradores. Con su fortalecimiento, otras instituciones locales se han acercado para vincularse a la iniciativa comercial. 

Otro ejemplo importante es la Escuela Rural Alternativa de San José del Guaviare en la que apoyamos un proyecto piscícola mediante la instalación de maquinaria, así como capacitaciones para la elaboración de concentrados orgánicos aprovechando materias primas locales, muchas de ellas subproductos agropecuarios que podían comprarle a fincas vecinas, estrechando lazos de colaboración. Esta biofábrica de concentrados redujo en un 40% el costo de la alimentación de los peces, haciendo rentable al proyecto para sostenerlo a mediano y largo plazo. Esta unidad productiva creó 15 empleos formales permanentes y 200 participaciones indirectas por parte de los proveedores de materias primas. En su conjunto se estableció una línea de comercialización de concentrados en la región, logrando además un Acuerdo Comercial Colaborativo con las familias campesinas de la vereda de Colinas (Guaviare) para venderles alimento para sus animales a precios inferiores a los del mercado.

Además del aumento de la productividad y la reducción de costos en los productos comerciales los participantes en los proyectos de PASO Colombia han permitido importantes ahorros representados en alimentos cosechados para autoconsumo, desechos orgánicos reutilizados como materia prima de otros proyectos, entre otros. Esto se refleja en que su capacidad de ahorro es ahora superior a la del promedio nacional para la población rural.

En el caso de las Escuelas Rurales Alternativas (ERA) la tasa de ahorro de los reincorporados ha aumentado (el 31% ha podido ahorrar en 2020 frente al 29% de 2019 y el 23% de 2018). Dicho aumento se produjo incluso durante la pandemia por Covid-19. Para los campesinos participantes en las ERA, la tasa de capacidad de ahorro aumentó del 5% en 2018 al 20% en 2020. Por otra parte, como resultado de la implementación del Plan de Contingencia, el 43% de las participantes afirmaron que lograron ahorrar algo de dinero. En comparación con los datos del resto del país, estas cifras contrastan con el resultado de la Encuesta Pulso 2021, realizada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), según la cual apenas el 11,5% de las personas tienen capacidad de ahorro en Colombia1.

La experiencia de trabajo nos ha permitido confirmar que la interrelación entre los ejes económicos, productivos y sociales ofrecen a los socios participantes resultados integrales para sus proyectos productivos y su calidad de vida. Un tejido social fortalecido participa de economías legales más dinámicas, lo que a su vez posibilita que en los territorios rurales afectados históricamente por el conflicto armado haya mejores expectativas sobre el futuro y su prosperidad. Nos complace mucho saber que a nivel nacional el 89% de los reincorporados participantes en las ERA respondieron que tenían planes de continuar trabajando colaborativamente con las comunidades. Así mismo, 70% de los miembros de la comunidad planea continuar trabajando en proyectos asociativos con reincorporados. Esto muestra que el trabajo colaborativo ha demostrado ser para ellos un medio efectivo para mejorar su calidad de vida.

1 Recuperado de: https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/encuesta-pulso-social