Opinión: El papel de la filantropía en una arquitectura global precaria

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Opinión: El papel de la filantropía en una arquitectura global precaria

Socorro y su esposo dejaron atrás los cultivos de coca y ahora se dedican a la piscicultura en su finca de San José del Guaviare.

Por Marcel Arsenault

Marcel Arsenault es el cofundador, CEO y presidente de One Earth Future, incubadora de programas de paz en todo el mundo, incluyendo PASO Colombia. Es miembro del movimiento filantrópico Giving Pledge, y fundador y CEO de Real Capital Solutions.


La promesa de las Naciones Unidas, estructurada hace 75 años, fue la de un sistema mundial capaz de gestionar problemáticas globales. Como lo saben las directivas de las Naciones Unidas, hoy esa promesa es más necesaria que nunca, en un mundo multipolar con desafíos cada vez más complejos. Esta misión debe cumplirse, pero no será posible sin la colaboración de alianzas amplias donde mentes innovadoras de todos los sectores de la sociedad trabajen colectivamente.

Cuando la campesina y emprendedora colombiana Socorro decidió dejar de cultivar coca para los cárteles de la droga, a pesar de los riesgos y desafíos personales que tuvo que superar al hacerlo, necesitaba algo que sustituyera sus ingresos.

Socorro pensó en la piscicultura, pero como vivía en la Colombia rural profunda, los costos de los concentrados eran simplemente demasiado altos. Socorro recurrió a una fuente un tanto extraña para encontrar una solución: una alianza respaldada por filántropos que combinaba excombatientes de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) con agencias gubernamentales, donantes extranjeros, sociedad civil, universidades y las Naciones Unidas.

En esta alianza enfatiza el trabajo en red bajo un enfoque orientado al mercado para reincorporar a los excombatientes a la vida civil, y que tiene como objetivo ayudar a reconstruir las comunidades afectadas por la guerra en el proceso.

A través de su colaboración, habían descubierto que las necesidades nutricionales de los peces podían satisfacerse con plantas locales y subproductos agrícolas. Ese conocimiento —y el amplio círculo de alianzas— permitió a Socorro y a otros miembros de su comunidad ganarse la vida y hacer sostenible la sustitución de la coca.

Conoce la historia de Socorro en este video

Este pequeño ejemplo representa algo mucho más grande: cómo las personas de todo el mundo pueden enlazar la visión, los recursos y la coordinación para apoyar un paso importante hacia la implementación de un acuerdo de paz reconocido internacionalmente, y ganar la lucha global contra el crimen organizado transnacional.

Es también un microcosmos de gobernanza global que ofrece soluciones eficaces en terreno a través de la colaboración. La filantropía desempeñó un papel clave en este éxito, sentando las bases para otras soluciones a problemas globales apremiantes.

Porque el hecho es que, mientras que en una perspectiva de largo plazo el mundo se ha vuelto más pacífico, hoy estamos en un momento peligroso. Una mezcla de desafíos mundiales urgentes, algunos agudos como la pandemia de COVID-19 y otros crónicos como el cambio climático, se están encontrando directamente con una marea creciente de nacionalismo y xenofobia que hace que todos estos problemas sean aún más difíciles de resolver.

Los desafíos del mundo son cada día más complejos e interconectados. La humanidad sigue construyendo, pero nos falta una arquitectura que esté a la altura de la tarea.

Con arquitectura no me refiero a un plan de construcción. Me refiero a un sistema global para diseñar, implementar y actualizar una multitud de planes. Y la filantropía puede desempeñar un papel importante en ese sistema.

La capacidad de las personas y organizaciones filantrópicas puede ser pequeña en comparación con las Naciones Unidas y sus 193 Estados miembros, pero lo que nos falta en tamaño lo compensamos con independencia.

Podemos adoptar una perspectiva genuinamente global, examinar los problemas en sus propios términos e iterar hacia una solución medible. Y, cuando encontremos algo que funcione, podemos sistematizarlo y asociarnos con los gobiernos para aplicarlo y operar a escala. De la misma forma como el capital de riesgo puede efectivamente "reducir el riesgo" de las inversiones para los mercados públicos, los filántropos pueden reducir el riesgo al que estén expuestas las soluciones a problemas globales para los gobiernos y organizaciones internacionales.

Es el momento adecuado, si es que no ha pasado aún, para ir más allá de los planes individuales, de las políticas e instituciones, y conformar un esfuerzo cohesivo que sea global, cooperativo y construido en torno a brindar soluciones reales a problemas reales.

Por eso me complace copatrocinar el Foro de Gobernanza Global de las Naciones Unidas UN75. Junto con una coalición de socios, incluidos los copresidentes Ban Ki Moon, Gro Harlem Brundtland, Madeleine Albright, Ibrahim Gambari, Mary Robinson y Aya Chebbi, estamos explorando formas de dinamizar el sistema mundial de gobernanza global y de mostrar ejemplos exitosos de organizaciones que ya lo hacen a través de colaboraciones ingeniosas.

Este tipo de iniciativa es ahora más necesaria que nunca. Durante 40 años en los negocios y 15 en la filantropía, me ha quedado claro que, si seguimos a la deriva en la forma en que desarrollamos este sistema, no iremos más allá de donde estamos.

Por sí solo, el COVID ha dejado expuestos los trágicos límites del sistema existente y ha puesto al descubierto la urgente necesidad —y la promesa— de un sistema global en el que una pandemia se vea como lo que es y se detenga de inmediato. Como hombre de negocios, sé reconocer una oportunidad de éxito entre mil cuando la veo. También sé que vendrán otras oportunidades, y que miles de millones en inversión podrían ahorrar billones en pérdidas.

Las Naciones Unidas no pueden lograr esto por sí solas. Un sistema que realmente pueda esta a la altura de la complejidad del mundo moderno sólo puede llegar a serlo con la participación de todos nosotros, incluidos los filántropos, líderes de la sociedad civil, el sector privado, el gobierno, las Naciones Unidas e incluso los ciudadanos.

Ahora es el momento del cambio, y espero que el Foro de Gobernanza Global de las Naciones Unidas UN75 (del 16 al 18 de septiembre) haya sido una ventana hacia ese cambio.