Fortaleciendo la seguridad alimentaria durante el confinamiento por COVID-19

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Fortaleciendo la seguridad alimentaria durante el confinamiento por COVID-19

Como consecuencia del confinamiento obligatorio, establecido por el gobierno de Colombia desde el 25 de marzo hasta el 31 de mayo para enfrentar la emergencia por el COVID-19, a lo largo del país se han presentado dificultades para la comercialización y abastecimiento de alimentos. Las Escuelas Rurales Alternativas (ERA) que ha desarrollado PASO Colombia con personas en proceso de reincorporación, víctimas de violencia y población migrante, han priorizado la seguridad alimentaria de sus participantes. Esto ha sido de gran ayuda en este contexto de crisis. Un ejemplo de ello es el caso de las huertas caseras en la ERA de Manaure, Cesar, ubicada en el antiguo Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de Tierra Grata.

Huertas como despensas

Las huertas caseras se instalaron en zonas comunes, permitiendo que pequeños grupos de excombatientes de la misma familia o compañeros de casas cercanas, trabajen juntos en el cuidado de los cultivos y la distribución de la comida una vez llega la cosecha. La ERA ha impulsado el uso de plaguicidas naturales junto a la preparación del abono orgánico, para apoyar una agroecología limpia, un enfoque promovido por los reincorporados.

Germán Becerra, extensionista de la ERA, cuenta sobre su experiencia con el proyecto de huertas caseras que “La verdad es que algo infaltable acá en el Cesar es la yuca. Por eso usted ve que a los reincorporados poco les gusta el rábano, la calabaza, la lechuga o esas cosas. ‘Nosotros sembramos cebollín, tomate, cilantro y pimentón… ah, y ají, que el ají no nos falte’, le decían a uno. Ya después de las cosechas es que se dieron cuenta lo bueno de tener otras hortalizas en el jardín, de saber que es sólo trabajarles en la mañana y echarles mano cuando haga hambre”.

Cultivar entre la sequía y la cuarentena

La riqueza de las tierras del Cesar compite todo el año con las duras condiciones climáticas del departamento. Una de las mayores dificultades es el acceso al agua por parte de las poblaciones. Sin embargo, este panorama se ha resuelto con el sistema de riego a partir de tanques de almacenamiento, que fue donado por PASO Colombia e instalado por la comunidad, además de los canales de agua lluvia que financió la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Todo esto ha contribuido a que las huertas caseras hayan tenido buenos resultados. Antes de la emergencia del COVID-19 esta iniciativa contaba con 23 familias vinculadas. Ahora, más excombatientes se han sumado y 40 participantes tienen huertas caseras que proveen seguridad alimentaria para sus familias, y su comunidad.

Carolina, lideresa de la mesa de género del ETCR de Tierragrata, insiste en la variedad de los cultivos dentro de su huerta y regala el excedente de la producción a otras familias de la zona. “Llévele esto a su mamá y le dice que es para el almuerzo, que con esto se hace una ensalada. Coja y mañana vuelve por más, yo le sigo dando”, le dice Carolina a una niña de la comunidad, mientras sostiene unas hojas de lechuga en sus manos. Es así como las huertas caseras se integran a la dinámica comunitaria de Tierra Grata, contribuyendo a la buena alimentación y el establecimiento de redes de colaboración entre las familias cultivadoras, los vecinos y los campesinos de zonas aledañas.